Minerales, Gemas y Piedras Preciosas

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1. amatista.

AMATISTA.


AMATISTA


    Su nombre deriva del griego “améthistos” “no ebrio”

    Dur. 7; P.E. 2.65; Ind. 1,54-1,55.

    Es una variedad del cuarzo, infusible al soplete, pero pierde su color al alcanzar temperaturas de 250º grados. Le ataca el ácido fluorhídrico.

    Es muy dicroica, bajo filtro “Chelsea”, da casi siempre color rojo. Su espectro no es interesante, por no ser diferenciable. Da líneas de absorción a 5.200 Aº y 5600º, no es fluorescente, aunque algunas veces da débil fluorescencia a la onda corta.

    Ya en los tiempos más remotos, la amatista de color violado-rojo adornaba como símbolo de poder soberano las manos de los príncipes. Cuando los reyes y duques de los germanos llamaban a sus vasallos para formar sus huestes, entonces entregaban a sus heraldos la sortija de amatista, como credencial. A través de todos los tiempos la amatista ha desempeñado papel de piedra de prosperidad, de grandeza humana, de alta espiritualidad, de amor, paz y felicidad. Plinio la llama “amathystos”, evitando la borrachera por infundir al hombre la virtud en el corazón, la pureza del alma y pensamientos sabios. Santidad y paz emana de la amatista que adorna las manos de los príncipes de la Iglesia cuando dan la bendición a los creyentes. Aún, hoy, los obispos de la Iglesia Católica Romana prefieren esta piedra preciosa violada, y en los monasterios búdicos del Tíbet, los frailes se sirven de rosarios de amatistas para absorberse en profundas meditaciones. Fue esta gema una de las doce piedras preciosas que figuraron en el racional, que como insignia de sumo pontífice adapto Airón, hermano de Moisés.

    La gran Catalina de Rusia era amante apasionada de esta piedra y poseedora de magníficas obras de arte hechas de amatistas, procedentes de los Urales y Siberia, cuyos yacimientos son de fama mundial, por la calidad de sus colores.

    Tranquilo y concentrado arde el fuego de esta hermosa piedra. Desde el color violado más puro hasta el violado-rojo más vivo, hallamos entre las amatistas todos los matices de este color.

    Las mujeres de todos los tiempos han preferido los ejemplares aterciopelados de color oscuro.

    La amatista pertenece a la clase de cuarzos cristalizados, que tiene una divulgación muy grande.

    Amatistas se hallan en muchos países de la Tierra, perola existencia de cristales puros, de tintes violados profundos, son relativamente raras. El ácido silícico puro es la base de los hermosos cristales, que obedecen en su forma al sistema hexagonal.

    Muy a menudo se hallan amatistas en la parte interior de las ágatas.

    Las virtudes químicas y físicas que transmiten a la amatista su precioso color, no se ha podido explicar.

    Se ha creído hasta ahora que era debido al manganeso en forma de óxidos (aveces se observan existencias de pirolusita), otras las inclusiones son de óxidos metálicos en forma de piel de tigre, muy característica.

    Modernamente se admite que el color es debido a la presencia de silicatos de hierro.

    En Rió Grande (Brasil), existe una clase de amatistas que se utilizan por tostación, transformándolos en topacios anaranjados y se observan en ellos que al quemarse dejan unas rayas o sombras en su interior.

    En general la amatista cambia de color y no a alta temperatura y si se calienta demasiado puede quedarse incolora.

Recientemente se han encontrado en Brasil unas amatistas color verde muy apreciadas en USA.

    Rusia daba las más bellas amatistas, las minas han sido abandonadas; en Madagascar se producen de color oscuro, pero no bello, en Uruguay son famosas las de Salto, y en Méjico se encuentran unas amatistas claras en Guajanato y en el Brasil, gran país productor, proceden de los estados de Piani, Ceara, Bahía, Minas Gerais, Río Grande del Sur.

    De las canteras o mediante excavaciones en la superficie de la tierra, se arrancan las amatistas del duro suelo de la sierra del Río Grande. Las piedras halladas ofrecen, por regla general, el tamaño de una nuez, Pero se hallan también enormes drusas de amatistas, de gran tamaño, compensando profusamente el duro trabajo de los hombres.

    Las amatistas se trabajan del siguiente modo: en primer lugar, se hienden los cristales; luego se pule, muy a menudo  también se taladran, para engastarse después y su empleo en forma de sortijas, broches, rosarios y piedras de adorno de todas clases.

    Actualmente las maquinas facilitan ese trabajo, para transformar en hermosas piedras preciosas.

    Es digno de citarse los magníficos aderezos que se exhibieron de esta gema en la Exposición del Tesoro de Arte Ruso, que eran los mejores ejemplares de procedencia de los montes Urales.

    Existen también en Ceylán buenas piedras pero escasas.

    En el Museo Británico de Londres se encuentran tres espléndidos ejemplares: uno, procedente de Brasil del Brasil, tallado en forma oval. De 343 kilates; otro de procedencia rusa, de 90 quilates, tallado hexagonalmente, y otro de 75 kilates.

    La amatista se confunde con la variedad violeta del corindón, llamado “amatista oriental”, y con toda aquella piedra que se parece en su color, como la Cuncita.

    Es muy fácil su imitación, con simplemente emplear 100 partes de “strass” y 0,35 de óxido de manganeso.

    Se imita con la espinela sintética y el corindón sintético.

    Se emplea para hacer objetos artísticos, copas, vasitos, camafeos y algunas esculturas.

    El color de la amatista no es uniforme, aparece frecuentemente con manchas más oscuras en algunos puntos de la piedra y si se introduce la piedra en un vaso de agua, se observan los puntos de coloración más intensos, si es que los tiene.

    Su valor es aproximado a la mitad de la aguamarina, pero de menos comercialidad, y a pesar de ser una piedra verdaderamente bella, no tiene mucho valor. Se limpia muy bien con agua jabonosa.

    De color violeta, debido a la presencia de manganeso, presenta varias tonalidades. Se talla en cuadrado u ovalo e imitando al brillante. Sus principales yacimientos radican en Brasil, Siberia, Uruguay, Estados Unidos y Francia. En España hay algunos de muy escaso valor en Cataluña, Salamanca y Murcia.


    LA AMATISTA EN JOYERIA


Además de su empleo como atributo de dignidades eclesiásticas, es la piedra que más adaptación ha tenido, juntamente con el topacio (mejor dicho, el falso topacio, cuarzo citrino), en la joyería del pasado siglo, observándose con profusión en broches de oro y perlas, así como en collares, en tallas, casi siempre oval y forma de pera, y rosarios, pendientes y sortijas.

Actualmente, las de tamaño grande se montan solas sobre oro, al igual que hemos indicado al hablar del aguamarina, y también los buenos ejemplares de color aterciopelado oscuro se montan circundados con pequeños brillantes, bien en sortijas o en broches de oro y perlas, así como en collares, en tallas, casi siempre oval y forma de pera, y rosarios, pendientes y sortijas.

Actualmente, las de tamaño grande se montan solas sobre oro, al igual que hemos indicado al hablar del aguamarina, y también los buenos ejemplares de color aterciopelado oscuro se montan circundados con pequeños brillantes, bien en sortijas o en broches, o en otros dibujos, siendo de gran distinción.

El valor de la amatista depende del color y su limpieza siendo la más apreciada la oscura aterciopelada con reflejos color morado y menos cuando tiende a rojiza.



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