Minerales, Gemas y Piedras Preciosas

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1. ambar.

AMBAR.



AMBAR


    No pertenece al reino mineral, pero se incluye como otros productos, por tener aplicación en el ramo de la joyería.

    Ámbar del árabe “ANBAR”, es una resina fósil compuesta de carbono, oxígeno e hidrógeno, asociado o junto con lignitos, probable que los mismos árboles que produjeron estos, fueron también los que secretaron el Ámbar combustible como aquél.

    Su P.E. 1.05 a 1.11; Dur. De 2 a 2,50; Ind. 1.539ª 1.545, es amorfo muy fluorescente, su fórmula química (78% C., 10% H, 11% =) se funde a unos 260º a 300º, pero a los 150º se reblandece, lo que permite aunar los pequeños trozos formando una masa compacta (ambroide).

    Arde con llama fuliginosa, desprendiendo un olor característico aromático, que se debe al ácido succínico, por lo que los antiguos quemaban trozos pequeños para perfumar las habitaciones, ya que desconocían el procedimiento para pegar estos pequeños trozos, hoy lo emplean los musulmanes para aromatizar la bebida del té colocando un trozo en sus juegos de teteras.

    En los tiempos de Tales, el famoso fundador de la escuela jónica (600 años antes de J.C.), descubrieron la propiedad de electrificación de esta substancia cuando se procede a su frotación con otro cuerpo y por ello la conocieron por “Electrón” que significa Ámbar.

    Su dureza es poca, dejándose rayar, por la lima o cualquier instrumento cortante; su fractura concoidea, es oloroso por el frote, quemándolo se inflama, por ser una resina, despidiendo un olor característico muy pronunciado y aromático propio del acido succínico.

    Es una substancia resinosa, fósil, quebradiza, seca, transparente u opaca; está afectada de diversos colores y gemas distintas, mas generalmente alimonado; otras, blanco grisáceo homogéneo; semitransparente y susceptible de buen pulimento, a pesar de su escasa dureza. Los matices encarnado de fuego, verdoso amarillo o verde son los más apreciados. El más corriente es el amarillo limón en sus diversas graduaciones de color. No se presenta el color azul fuerte del zafiro, ni el verde prado de la esmeralda.

    Es soluble la parte resinosa del ámbar a una mezcla de alcohol, éter y esencia de trementina y no ataca al acido succínico que contiene el ámbar, por ellos podemos decir que el ámbar es soluble en un 30 por ciento.

    El ámbar es producto resinosos, principalmente el “Pinus Succinifera”, árbol que vivía corrientemente en las regiones del Báltico, de aquí el llamarle  “Oro del Baltico”, durante la formación de los terrenos cretáceos y terciarios hace más de 20 millones de años, una gran extensión de bosques se extendía desde el norte de Alemania hasta la cercanía del Polo Norte y, seguramente, bajo un clima tropical, crecía vegetación exuberante, con diversidad de especies vegetales de todas clases y entre ellas cedros, ciprés, alces, etcétera, de lo que se puede atestiguar por los restos de hojas y fragmentos hallados en su interior del ámbar, que como sabemos al solidificarse ha aprisionado restos del reino animal y vegetal de aquellas épocas, con la particularidad, de que los conserva intactos para el examen y estudio de los momentos actuales.

    El uso del ámbar como gema es antiquísimo. Desde la prehistoria se observan objetos manufacturados. Los fenicios lo trabajaban con gran frecuencia. En la Iliada de Homero se narra de un marinero fenicio que vendía un collar de ámbar montado todo en oro.

    Es lo cierto que debemos admitir que a causa de los cambios geológicos toda esta región del báltico queda sumergida bajo las aguas del mar y allí ha quedado bajo tierra, que en su mayor o menor profundidad, justifica el que en ciertos temporales marinos sea arrojado el ámbar a las playas.


YACIMIENTOS


    No existe, en realidad, nada más que una clase de ámbar verdadero, el del báltico, porque contiene de un 3 a un 8% de acido succínico, zona privilegiada por su abundancia.

    Entre estos lugares, los dos más ricos son el yacimiento de la región Báltica, que se extiende a lo largo de las costa de Rusia, de Curlandia y de Livonia y el de la región del Mar del Norte, que se desarrolla en las costas del oeste de Jutlandia y se prolonga casi hasta Zuiderzee. La zona más rica se extiende desde el golfo de Niso hasta la punta meridional de la isla de Fano. Y estos son los lugares donde se explota más fácilmente. El Mar se encarga de extraer el ámbar arrojándolo a la playa, donde se busca y se recoge; en los demás lugares se requiere de excavaciones y explotaciones subterráneas.

    Así como Suecia y Rusia participa del ámbar en la región báltica, la Gran Bretaña lo hace en la región del mar del Norte, donde cosecha algunas pequeñas cantidades en sus costas.

    En Sicilia (Italia) junto al río Simeto se da un ámbar verdoso denominado “simeita” con una dureza inferior al ámbar, pues apenas llega al de 1 y medio a 2 de dureza y su color es variable del rojo al violeta ligeramente azulado.

    En Birmania se encuentra un rojo rubí llamado “Burmita”, que es semejante al verdadero ámbar, aunque su fórmula no corresponde exactamente a la del mar Báltico.

    En Rumanía, en la región de Transilvania se produce en trozos de color castaño y también en tonos amarillos, siendo muy pobres en ácido succínico y rica en ácido sulfúrico, denominando a este ámbar por “Rumanita”.

    Se encuentran también otros yacimientos en diferentes países, tales como en Grenlandia, Hare Island, Alberta (Canadá), Filipinas, México, Uruguay, República Dominicana, Maryland (U.S.A.) y en España, en Galicia, según los antecedentes históricos, pero en la actualidad no se tiene conocimiento de tales existencias.

    Hay veces que en las costas y en ocasión de la bajamar se han hallado trozos de “succino” de gran tamaño, pesando mucho más de dos kilos y medio. En el Museo Nacional de Berlín hay un ejemplar de seis Kilogramos. En el museo de Madrid existe una copa de ámbar de 5 Kilos.

    Existe en la colección del padre Kircher, quien dijo haberlo obtenido gracias a la esplendidez de Augusto, duque de Brunswich, un ejemplar notabilísimo, consistente en una pieza de ámbar en cuyo interior ha quedado aprisionada una lagartija y conservada en tan perfectas condiciones que da la sensación de haberse realizado recientemente.


SU EMPLEO EN JOYERIA.


    Se trabaja con facilidad y se labra con la lima o con rueda de plomo, empleando esmeril muy fino, en muy corta cantidad. Se apomaza sobre la rueda de madera y se pulimenta con Creta mezclada con agua. Cuando la pieza se labra en facetas se le da el lustre sobre la rueda de estaño. También se tornea con facilidad dándole la forma que se desee y toma pulimento bastante bien, frotándolo con una piel suave de cabritilla y polvos de tripoli finos.

Los bellos trozos de ámbar son tallados en forma de bolas o cilindros, con el fin de montarlos en collares, cuando son limpios de inclusiones suelen tallarse en facetas para su mayor lucimiento, igualmente se forman pulseras y en lo que más se prodiga su empleo es en collares y pulseras pulidas, pero sin dar forma a los trozos presentándolos con muchas irregularidades para su mayor economía. En años anteriores era muy grande su empleo en boquillas de fumadores, empuñaduras y también se hacen trabajos en figuras artísticas.


IMITACIONES


    Se venden por ámbar muchos productos artificiales bajo fórmula como la siguiente: 61 gramos de aceite de almendras dulces con, 1,25 gramos de cromo amarillo, añadiendo un kilo de resina copal pulverizado y pasado por un tamiz, y para aclarar el amarillo se puede reemplazar parte del cromo amarillo por blanco plata.

    Esta imitación o fraude es difícil de descubrir sin un examen meticuloso, pues frotando con la mano estas dos substancias fan el parecido olor y frotadas sobre un paño de lana presentan también el efecto de atraer los cuerpos ligeros como el papel.

    Pero la más importante, y es que es muy difícil su discriminación, es la que se denomina Ambroide, que consiste en utilizar todos los pequeños trozos y desechos del ámbar natural, que prácticamente son inservibles, pero seleccionando que sean de buena calidad, y mediante un recalentamiento, siempre inferior a su punto de fusión, forma una masa y se comprime fuertemente. Este producto tiene todas las propiedades físicas y químicas del natural, y resulta muy difícil su diferenciación.

    El ambroide transparente presenta algo ligeramente nebuloso o estrías producidas por la iniciación a la fusión o recalentamiento; por ello es una dato de gran importancia, pues al observar una estratificación paralela algo algodonada, cual si fuesen nubes, nos permiten distinguirlos, y si a ellos le complementamos con frotar sobre un paño de lana empapado en aceite y polvo de Creta, el ámbar, veremos que el natural gana en brillo y lucidez, mientras el ambroide pierde estos efectos. Al microscopio las burbujas que se observan en su interior, en lugar de ser esféricas son aplanadas por la presión de su formación artificial. Su empleo es muy limitado.

    Existen en el mercado multitud de productos que ocasionan confusión unos a base de resinas fósiles, semejantes al ámbar, y otro de formulas químicas de laboratorio.

    Las resinas fósiles es frecuente hallarlas asociadas a las minas de lignito y de ellas las m,ás importantes son:

    Copal, producto que se obtiene en diferentes países, pero el de mayor fama es procedente de Zanzibar, de un bonito color rojizo y amarillo claro y no es atacada por los acidos, sin embargo, en Sierra Leona se produce un copal que es soluble a la esencia de trementina y al alcohol y como la resina es más blanda que el ámbar, esta se funde a los 100º, haciéndolo el ámbar a los 160º.

    Una gota de éter metílico colocado sobre el copal lo transforma en una masa viscosa pegajosa, lo que no ocurre con el ámbar. También es más fusible, prueba de que se puede hacer aplicando una aguja al rojo y observaremos su fusibilidad y el olor es distinto al del ámbar.

    En el comercio de bisutería, en general, se emplean otros productos más económicos, bien a base de celuloides, que es fácil distinguirlos por echarle una gota de la solución Difenilamina al 5% en acido sulfúrico y observaremos una mancha de color azul. Su mejor aplicación en las imitaciones, es color amarillo de aspecto nuboso. Con el plástico conocido como Perpex se han hecho trabajos y su discriminación más fácil consiste en su densidad, que es mayor que el ámbar y la prueba se hace fácilmente utilizando una solución de agua y sal, cuya densidad podemos fijar utilizando de prueba un trozo de ámbar legítimo a modo de “test” y si queremos conocer si es un artículo de Perpex al echarlo a la solución, si se sumerge nos probara que no es ámbar.

    Es la Baquelita la que también se prodiga su empleo y podemos recurrir a lo expuesto en el párrafo precedente de sumergirla en la solución salina y como es más densa se hundirá. También si podemos obtener un trozo y quemarlo veremos que deja residuo de carbón y el olor es de formol, muy lejos al olor agradable y aromático del ámabar y a los rayos ultravioletas el ámbar es fluorescente y la baquelita no.

    Con el poliestireno es fácil descubrir la imitación por ser un producto muy soluble al Benceno Tolueno Xileno y con unas gotas observaremos este efecto, no valiendo la prueba de la densidad, por ser la misma que la del verdadero ámbar.

    En términos generales podemos asegurar que la mayoría que en bisutería se vende imitando al ámbar es baquelita e inclusive muchas de las figuras que vienen de China.

    Es oportuno resaltar que para evitar fraudes, y en garantía de los adquirientes, son de aplicación en Francia parecidas disposiciones a las citadas al tratar del carey y el marfil, productos también dados a fáciles engaños por las perfectas imitaciones, y por ello el decreto del 7 de octubre de 1950, y en su artículo 3º, dice: La denominación de “ámbar“ está reservada a la materia natural constituida por resina fósil químicamente designada bajo el nombre de “succino”, y todo aquello que sea de imitación hay que consignarlo bajo etiqueta, visiblemente, para conocimiento del público.



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