MARFIL


    Marfil o más corrientemente Dentina, se trata de la materia común de los dientes de todos los animales, esta materia está atravesada longitudinalmente de pequeños canales por los cuales se nutren los dientes y son, en su conjunto, los que le dan elasticidad notable y se hallan recubiertos de un esmalte protector.

    Cuando estos dientes son grandes, como para permitir realizar mediante el tallado objetos, forman el marfil comercial y cuya procedencia es muy variada.

    El marfil tiene como base el fosfato de calcio con algunas materias orgánicas, principalmente colágeno y escasa elastina. La proporción de materias inorgánicas y organicas varia considerablemente, según la procedencia del marfil, en la del elefante que está más apreciada, un 35% de materia orgánica y el resto 65% es inorgánico. Dur. 2,25 a 2,75; P.E. 1,70 a 1,95; Ind. 1,54, no es resistente a la acción de los ácidos, con los rayos ultravioletas presenta una fluorescencia que va desde un azul blanquecino a un profundo azul violáceo. El marfil es muy sensible a las variaciones higrométricas del aire, produciéndole resquebrajaduras y se amarillea.

    El Marfil o Dentina forma la más importante masa de los dientes y su anatomía es la siguiente: parte externa, lo constituye una capa de esmalte, que en los colmillos de los elefantes, no se ve, por perdido en el roce; su base la constituye unas capas de cemento con las que se une al alveolo en que se aloja; un tercio aproximadamente de su longitud, es hueco y esta cavidad se denomina cavidad pulparia por encontrarse en ella la pulpa dentaria, base y origen del crecimiento del colmillo y en las puntas esta solamente integrado por marfil macizo.

    El marfil en su sección transversal presenta estrías de diferente tono de color crema, distribuidos en forma de arcos de circulo que se entrecruzan formando una especie de retícula curvilínea debido a los pequeños canales que hemos descrito y que se conoce por el nombre de “Curvas de Retzius”

 

    Figura. Corte en sección transversal de marfil de elefante en él se muestran las “líneas de Retzius” que solamente pueden verse en el auténtico marfil.

 

    Distinguiremos como fuente de obtención del marfil las siguientes:


    Elefante


    Es el mayor productor y el más apreciado, procede de los colmillos, es decir, los incisivos superiores del animal, con la peculiaridad que siguen creciendo durante toda la vida y su curvilínea es motivada por la forma del alveolo, en el que se aloja.

    Como los elefantes habitan los continentes de Asia y África existe entre ellos algunas diferencias de raza que motiva se reflejen en la producción del marfil, y en su calidad.

    El elefante africano es el más apreciado por ser el que suministra mayor cantidad, sus colmillos pesan habitualmente unos 9 kilos pudiendo darse el caso en algunos ejemplares de llegar hasta 40 kilogramos y más. La clase de este marfil es de color amarillento de grano muy fino.

    El marfil al corte, es translúcido y de grano muy fino color amarillo y excepcionalmente, se encuentra en algunas piezas con un suave tinte rosáceo muy apreciado y, consecuentemente, caro.

    El de mejor calidad viene del Camerún y son productores, Ghana, Congo, Gabón, Sierra Leona, Sudán, Angola y Ambriz.

    Los marfiles se les denominan, según su corte, en “duros” y “blandos”; los “duros” tienen más densidad y son más difíciles de trabajar, son más cristalinos y brillantes, los ”blandos” son menos densos y más fácil al corte y por su flexibilidad no suele resquebrajarse, y son más fáciles al trabajo.

    El marfil de Angola y Ambriz es generalmente “duro”.  El de Sudan presenta en su corte círculos concéntricos de diferente color en claro y oscuro y es “duro”

    El de Zanzíbar y Mozambique es “blando”

    El Asiático que corresponde a Sian, Birmania, Conchinchina y Sulia es de mayor calidad, es más fino y denso, lo que le proporciona un mejor pulimento y es fácil de trabajar y sus defensas son mucho más pequeñas que los Africanos y los de Ceilán. Las hembras no tienen colmillos.

    La producción de marfil de elefantes puede obtenerse de los animales que se cazan y entonces decimos marfil “vivo” o de animales muertos, naturalmente de más o menos tiempo y decimos “muerto” y su estado depende de la circunstancia del lugar y tiempo.


    Hipopótamo


    Los incisivos y caninos suministran un marfil más denso y de grano fino que el elefante. Los dientes suelen pesar de 500 gramos a 2.500 gr. Y están cubiertos de una espesa capa de esmalte.

Narval

    Una especie de ballena que habita en los mares Árticos. Este animal tiene dos colmillos y suele tener uno de ellos mucho más desarrollado que el otro y no es de tan buena calidad el marfil que se extrae de él.

    Cachalote y Cerdo marino.

    Sus dientes producen un marfil más ordinario, pues llega asemejarse más al hueso que al verdadero marfil por ello, es menos cotizable.


    Morsa


    El marfil que suministra sus caninos superiores es bastante apreciado. Es menos denso que el de elefante e hipopótamo, pero más blanco y un poco más barato y su aspecto externo presenta un grano más fino y en el centro se asemeja al hueso.


    Marfil fósil


    Existe marfil procedente de antiguos animales que poblaron la tierra, los mamuts de largos y espiralados colmillos y que se conservan en muy buen estado, sin que sea apropiada la palabra “fósil”, ya que este marfil no ha sido alterado por la mineralización, si bien el tiempo les ha quitado y valor cotizable. Son famosos los bosques ribereños del río Sena en Siberia por el gran número que se han hallado.

    Los colmillos, según la parte de su sección se utilizan para los trabajos, la base más gruesa y  que esta hueca totalmente y de aspecto fibroso como las maderas, no admite un buen pulimento y se utilizan para realizar objetos huecos, tales como cajas talladas, joyeros, etc.

    En la parte media se compone de parte hueca y otra maciza de calidad buena y se utiliza para hacer figuras y en muchos de los casos se ve en la pieza, que una parte de ella se ha taponado con marfil, pasta o madera.

    Y la parte final, es decir, la punta es maciza totalmente excepto en el centro que existe un estrecho canal. Esta es la mejor calidad del marfil y susceptible de gran pulimento.

    Lo expuesto es para colmillos, aproximadamente, de un metro de largo por 8 ctm. De diámetro, para otras medidas se procederá siempre con arreglo al criterio del artesano.


    Imitaciones

 

    Con productos naturales, unos y artificiales otros, se pretende su imitación.

    En los artificiales, figuran en primer término los de plástico, celuloide, etc., pero son de mayor dureza que el marfil y la observación con el microscopio, no se ven las venas paralelas y ondulantes muy pequeñas del marfil

    También se ha imitado con yeso de Francia recubierto de parafina o estearina, teñido de amarillo ahumado, y llamado comercialmente “Piedra de marfil”

    Naturalmente se imita el marfil con hueso de buey, pero es diferenciable recurriendo al microscopio, su estructura es distinta, se ven orificios de forma concéntrica alrededor de los mismos, tiene una densidad mayor al marfil.

    En las imitaciones en hueso, se diferencian porque las estrías longitudinales son confusas paralelas con intermitencia y en la sección transversal son difusas. P.E. 2; Dur. 2,5; Ind.1,54, datos diferentes al marfil.

    Modernamente tiene mucha importancia las imitaciones hechas con las semillas de ciertas plantas, principalmente con la conocida palma del marfil “phytelephas”, “macroparda”, originales de los Andes Peruanos y también de Colombia, a lo largo del río magdalena que se llama “Tagua”.

    El fruto contiene en su interior seis o nueve nueces de forma triangular, que se conoce con el nombre comercial de “Corozco” que cuando se resecan se endurecen, tomando un bellos color blanco muy parecido al marfil, si cortamos en láminas delgadas; con el microscopio se ve su estructura distinta al marfil y hueso, las células alargadas y ordenadas paralelamente y en sentido transversal, se observa una serie de puntos.

    También en el África central existe la palma llamada “Dan” que produce unas nueces similares a las del “Corozco”


    Calidad del marfil


    La mejor calidad no presenta las fibras muy visibles, cuanto más visibles es peor, y en cuanto el origen es de Siam el mejor, por su blancura y grano fino y con el tiempo azulea, siendo su valor superior al de la India o África.

    Trabajo


    Siempre debemos considerar una figura de marfil como un trabajo artístico y su valor depende siempre del detalle complicado y buena ejecución, las figuras procedentes de la china “arte de Pekín” es el más apreciado, exquisito y sencillo, de gran belleza, constituido siempre sobre materias de muy buena calidad. Es corriente que las figuras vengan montadas sobre peanas de madera en los que aparece dibujo adornos con incrustaciones de hilo de plata y estas piezas son generalmente más buenas que las que carecen de esta peana.

    El arte de “Cantón y Fu-Chen” es de mucha menos calidad suele ser muy barroco y complicado y a veces el excesivo trabajo lo encarece y lo llega a igualar al arte de “Pekín”

    Y el “arte de la India o africano” es muy vulgar y su valor con poca diferencia al de la materia prima, marfil.

    El marfil era ya utilizado en las más remotas edades, desde la prehistoria, como lo prueban la multitud de útiles encontrados en abundancia. Luego, los egipcios y otros pueblos de Oriente; más tarde, los griegos, los romanos y otros, nos han legado magníficas muestras de su habilidad en el labrado de esta materia.

    Para trabajarlo, el marfil es cortado en placas o en bloques del tamaño requerido. Si se cortan longitudinalmente, presentaran un veteado parecido al de la madera, mientras que si se corta oblicuamente, se notara un fino reticulado que cuanto mejor sea la calidad, será más visible. Estas planchas y pedazos son labrados, torneados, serrados y limados, etc. Bien en seco, bien previa preparación al vapor o por inmersión en líquidos, según los procedimientos empleados por quienes en ello se ocupen. En los talleres bien equipados se emplean diversos procedimientos mecánicos para la fabricación del marfil; por ejemplo, las medallas son grabadas con el pantógrafo.

    En El Cairo, Bombay y otras ciudades de Oriente, y también desde hace muchos años en diversas poblaciones de África visitadas por turistas, era y es frecuente ver artesanos que trabajan el marfil a la vista del público, al que venden los objetos que dicen “recién terminado”, y después resultan vender  vulgares imitaciones producidas en grandes series por la industria europea.

    Su aplicación es variadísima; teclas de piano, figuras de ajedrez, collares. Pero su más importante aplicación lo constituye el labrado en figuras artísticas y en España, concretamente, tenemos en el arte religioso del siglo XI y posterior magníficas piezas de imágenes que constituyen un verdadero tesoro.


    Consejos Útiles


    Como el marfil es sensible a la acción atmosférica y sobre todo, en la primavera, hay que procurar alejarlos de las corrientes de aire para evitar resquebrajaduras, es igualmente recomendable que las figuras o piezas de marfil se instalen sobre pedestales de madera y menos sobre mármoles, pues la frialdad puede producir grietas. Es frecuente que estas grietas con el tiempo se cierren, pero no puede evitarse que dejen señales de una raya negra, por ello para imitar los marfiles y darles su carácter antiguo se procede a exponer los mismos a un ambiente de gran calor y se producen estas grietas o aberturas

    Ahora bien, es fácil conocer las grietas o fisuras  definidas naturales de las provocadas, las naturales, se presentan en líneas definidas cual un hilo en toda su longitud y las artificiales por lo súbito de su producción se observa en las líneas un liguero resquebrajamiento.

    Es atacado por la acción de los ácidos fosfórico y nítrico y por ello con el acido nítrico, se utiliza para reblandecerlo y conseguir más facilidad en el trabajo.

    Ya hemos indicado que con el tiempo, expuesto a la intemperie, el marfil se amarillea y ello denota su antigüedad dada a la pieza una gran belleza, de ahí que los comerciantes cuando quieren imitarlo, a una pieza moderna, la tiñen con agua de te o también exponiéndola al humo producido por la cremación de pajas húmedas que da un humo amarillento.

    Con el ácido láctico da un tinte aceptable de marfil viejo. Se blanquea el marfil exponiéndolo al sol, pero debe interponerse un cristal de color azul, con el fin de que el calor no la agriete.

    Muchas veces el color amarillento del marfil es debido, a su uso y por su porosidad absorbe o toma grasas de la piel y muy especialmente cuando se trata de las piezas de las teclas de un piano o bolas de billar, siendo recomendable su limpieza frotando con una tela humedecida en alcohol caliente con blanco de España a fin de avivar su brillo y quitar las manchas procedentes de los ácidos.

    En Francia está legislado (Decreto 7 Oct, 1950) que la denominación “Marfil” está reservada exclusivamente para la materia procedente de los colmillos, es decir, defensas del elefante y los que proceden de los dientes, hay que especificar “Marfil de dientes de elefantes” y respecto a los materiales de otros animales ya citados se precisa siempre designar a continuación de la palabra “Marfil” el nombre del animal de su procedencia y sin que se puedan exhibir en vitrinas y establecimientos estos artículos sin su debida especificación para evitar cualquier engaño al comprador.

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