RUBI


    La palabra rubí etimológicamente procede del latín “Ruber”, que sencillamente significa rojo, si bien en realidad tal vez venga del sánscrito “Ratna”, piedra preciosa.

    Familia de los corindones, dureza 9 en la escala de Mohs, los cristales naturales presentan la forma sistema hexagonal trigonal, pero generalmente deformados. La base de la cristalización suele ser confusa, con estrías escarchadas de color fuerte nuboso y desigual. La zona central presenta una composición limpia, transparente o translúcida con menos defectos, casi limpia y de color homogéneo, siendo la parte utilizable para la joyería. El resto del cristal va debilitándose su color, para terminar en rosa pálido.

    Está compuesto, fundamentalmente, por óxido de aluminio (Al2 O3) al que acompaña como impurezas, otros óxidos metálicos de hierro y cromo, especialmente a los que debe su coloración.

    Cuando la cantidad de cromo es superior, el color es tanto más bello, el óxido de hierro le da al rubí un color rojo imitando al granate y por el contrario la escasez del cromo produce esos tonos suaves más luminosos de de color rosáceo y que son característicos de los tipos de Ceilán. Su densidad de 3,98, aproximadamente, variando, según los yacimientos, su I.R. 1,76 a 1,77, siendo birrefringente a un o.oo8. El dicroísmo varía de unos a otros, siendo el de Birmania mucho más que los de Ceilán. Es infusible al soplete del joyero e inatacable por los ácidos.

    Los rubíes ante la lámpara de onda corta o larga, para estudiar su fluorescencia, no es medio seguro para distinguir los rubíes finos de los sintéticos, pues nos induce a errores.

    El rubí es muy fluorescente, pero reacciona ante las radiaciones que recibe de distintas formas y la causa de ello es que la fluorescencia se debe al cromo, por lo tanto, esta enmascarada por el hierro que contienen las piedras, por ello los de tipo birmano son muy fluorescentes debido a la gran cantidad de cromo que contienen y los de Ceilán dan una fluorescencia como los de Birmania pero de distinta intensidad y los de Siam casi nada.

    La fluorescencia es tan fuerte en el rubí de gran calidad que a la luz del día puede provocar la fluorescencia y verse a simple vista y con el filtro “Chelsea”, si la piedra está bien iluminada, nos dará una fluorescencia de fuerte color rojo vivo.

    No hemos de olvidar que el rubí sintético también nos da una buena fluorescencia, de ahí, que por este medio no podamos separar los finos, de los sintéticos, sin embargo, podría utilizarse para separar los rubíes tipo de Birmania de los de Siam. El color de rubí mas apreciado es el rojo “sangre de pichón”, color profundo fuerte, ostentando la misma intensidad a las luces natural y artificial. Vivo, luminoso en destellos fulgurantes rojos, y toda la piedra envuelta en brillo sedoso, inimitable. Este “viso” caracteriza a los “corindones” y les presta su peculiar dulzura cuando este viso es paralelo a las superficies; pero si sale en vetas perpendiculares a la tabla se hace muy marcado y desigual, restando valor a la gema.

    En algunos ejemplares este brillo se dispersa en forma de estrella en seis puntas muy destacadas y lucidas. En estos casos recibe el nombre de “Rubí estrellado” o “Rubí Asteria”, siendo piedra de mucho valor por ser rara y de muy difícil talla, que se hace generalmente en forma de cabujón. El rubí “Sangre de pichón” y el “estrellado” proceden de Birmania y el de Ceilán distinguiéndose de los de otra procedencia mediante el examen por los rayos ultravioleta, que les da un aspecto de carbones encendidos de al rojo vivo, mientras los otros yacimientos, como los de Siam, se ennegrecen, aparentemente, bajo estos rayos.


YACIMIENTOS.


    Los más importantes se encuentran en Birmania, en la ciudad de Pugu, en Siam y Ceilán. Ejemplares bellísimos son los procedentes de la colina Sadschijin y del valle Mogouk en la parte alta del río Irawadi, siendo este yacimiento el más importante de Birmania.

    Actualmente lo explota una compañía Inglesa por los procedimientos más modernos.

    El Rubí se encuentra, generalmente, acompañado de otras piedras, bien el zafiro, la espinela, la turmalina. Los rubíes de Mogouk son de un precioso colorido y de intenso tono, pero frecuentemente se encuentran también con coloración tendente a bruno y violáceo, que en este caso desmerece mucho su valor. En los yacimientos se Siam, el rubí se encuentra con el zafiro, y las minas más importantes están en la ciudad de Krat y Tschantabum, y son, generalmente, de un color rojo profundo con tendencia al amarillo-bruno, y siempre menos apreciado que el birmano.

    El de Ceilán se encuentra con frecuencia en aluviones, generalmente unido al zafiro, siendo los yacimientos más importantes los de Ratnapura y Rasikana (ciudades de las piedras preciosas), y Natara, son las principales ciudades del comercio de las piedras al suroeste de la isla.

    Unas veces se encuentran en las calizas de las laderas de las montañas, pero lo más corriente en las arenas de todas las islas mezclados con otras piedras preciosas tales como espinelas, zafiros, cuarzos, etc.

    En África tenemos hoy grandes yacimientos de rubíes, aunque de inferior calidad en el norte de Tanganica, donde se encuentran incluidos con otros minerales, también se ha hallado un yacimiento en Matabatu presentando unas inclusiones parecidas a los de origen Ceilán. Los rubíes que se dan últimamente son de color bastante bonito, pero demasiado fuerte.

    En Rhodesia se han encontrado en los bosques de Somawula, pero son pequeños y no de mucho valor pues la tónica del rubí africano es por el exceso de cromo se presentan con caracteres opacos, perdiendo la principal importancia de la piedra, que es siempre  la transparencia, y por ello, no podemos esperar que se comparen con los de Birmania.

    En Madagascar existen unos yacimientos de Gogogo y también se encuentran en los aluviones auríferos de Nakinankaratra y Fianarantsoa, conteniendo colores diversos y son generalmente fragmentos de cristales acompañados de circón, granate, espinela y turmalina pudiéndose también citar, que existen rubíes al norte de Afganistán.


LAS INCLUSIONES DE LOS RUBIES, SEGÚN LOS YACIMIENTOS.


    Los corindones tienen sus características generales y dentro de ellas hay unas que son especiales o típicas del rubí y para lo posible determinar el origen o procedencia de la mina o país citaremos algunos detalles que califican.

    No debemos nunca olvidar que esta piedra se halla en la naturaleza con una gran cantidad de inclusiones a extremo tal que casi no podemos hallar una piedra limpia de más de cuatro kuilates, así que es fácil desechar por falso todo rubí que veamos muy limpio.

    Empezaremos por el rubí más apreciado, el de Birmania y en él observaremos con frecuencia la existencia de agujas de rutilo en pequeños grupos y orientados a su forma de estructura hexagonal siendo muy visibles a causa de la alta refracción del rutilo. Otras veces vemos cristales de mica transparentes acompañados de cavidades también transparentes o bien llenas de líquido con burbujas de aire. También podemos hallar espinelas cristalizadas octaédricamente y respecto al color a veces se muestra desigual, es decir, no de homogénea intensidad, o agujas en grupo alrededor de un cristal oscuro.

    Los rubíes de Siam presentan un color negruzco, parecido en cierto modo, al granate, debido a las muchas inclusiones del óxido de hierro, en disolución siendo frecuente la existencia de unas laminillas muy delgadas en forma hexagonal y otras veces en forma triangular transparente.

    También algunas veces vemos las inclusiones formadas por cristales oscuros constituidos en forma de enjambre de abejas.

    El rubí de Ceilán se caracteriza por su color carmín rosa claro y se presta  a confundirlo algunas veces a los zafiros rosa, aunque es otro tono,  pero esto sólo lo puede distinguir un experto en piedras.

    Las longitudes que abundan son las del rutilo en agujas muy finas y de longitud hasta coger casi toda la piedra.

    La gran cantidad de agujas su volumen produce opacidad a la piedra y en este caso si se talla en cabujón  nos proporciona la oportunidad de presenciar el asterismo, es decir, la formación de una estrella por la reflexión de la luz.

    Es frecuente en este tipo de rubí encontrar en sus inclusiones cristales de circón transparentes y que por su índice de refracción elevado permite observarlos rodeados de un halo oscuro característico. También otras veces vemos otra clase de piedras como micas granates y en lo que atañe al color como toda piedra de  color. En general se encuentran muchas veteadas en línea recta, siguiendo la cristalización hexagonal de la piedra.

    Los rubíes de África, especialmente los de Tanganyka, que en la actualidad tienen gran auge su comercialización se parecen en sus inclusiones a los de Ceilán, pero los rutilo en sus inclusiones son las agujas mucho más gruesas y suelen estar orientado en planos paralelos más bien entrecruzados, produciendo un rubí poco transparente que desmerece su valor.


RUBI ESTRELLADO.


    Es un fenómeno que se llama asterismo y lo tienen las piedras naturales en los corindones, sobre todo el zafiro azul y menos en el rubí se da esta modalidad y se debe a la enorme cantidad de inclusiones de rutilo en forma de agujas finísimas que tienen algunos cristales y estas agujas están orientadas, según la forma hexagonal a 60º y 120º formando innumerables hexágonos regulares. La luz de un foco al caer perpendicular sobre esta piedra es reflejada de tal forma que se crea encima de la gema una estrella de seis puntas que corresponde a las diagonales de los hexágonos, pero para que ello ocurra se precisa que la talla de la gema sea en cabujón, pero bastante convexo y tallado con simetría con el fin de que su centro, corresponda bien al eje de la estrella.

    Para observar la estrella se precisa un solo foco de luz, bien sea eléctrico o mejor aún solar y la estrella la observaremos definida en el centro sus rayos y difusos en las terminaciones.

    Puede también darse el caso de conseguirse en lugar de una estrella de 6 puntas una de 12, pero para ello se precisa que existan en los rubíes naturales dos capas de fibras que esté una respecto a la otra a 30º de giro.

    Artificialmente se hacen rubíes y zafiros estrellados, pero se nota fácilmente porque la estrella no se desvanece como las naturales, son estrellas completamente perfectas cual si estuvieran hechas con tiralíneas y su fabricación se obtiene en el horno Verneuil añadiendo bióxido de titanio en polvo y cuidando durante la fundición que no se vayan los cristales al extremo de la bola.


TALLA.


    La talla de esta piedra es una de las más difíciles por ser la menos homogénea bajo el punto de vista de cristalización y color, por presentar sentidos diversos y muchas veces opuestos.

    La talla del rubí, generalmente, se realiza en dos tiempos: el primero muy rudimentario, que se hace cerca de los lugares de los yacimientos y que llevan el criterio de despojarles de todo lo inútil de la gema, y en esta forma se venden para pasar a los modernos talleres de lapidación que existen en países importantes. Por ejemplo, los alemanes eran especialistas en la elaboración de piedras preciosas y en particular las de color, y hoy los talleres de Idar-Oberstein son muy importantes. La forma de la talla es muy diversa, pues, como es lógico, se sigue el criterio de conseguir la menor pérdida de peso en la lapidación; pero siempre lo que más preocupa es cuidar la coloración.


RECONOCIMIENTO.


    En el laboratorio puede hacerse el reconocimiento del rubí diferenciándolo de otras piedras de color semejante, por los procedimientos descritos en diversos capítulos que volveremos a recordar.

    El método de las densidades es de fácil ejecución. En un recipiente de cristal de laboratorio se mezclan nitrato de talio y de plata, a partes iguales, y se funden al calor de un baño de arena, a la temperatura de 70º. En este líquido se hundirá el circón, quedando en la superficie las restantes piedras. Agregando agua poco a poco, los rubíes se irán al fondo. Si seguimos agregando agua, se afondaran los granates; después, las espinelas, y por fin, las rubelitas. Si disponemos de piedras conocidas, nos servirán de “testigos”, pues cuando ellas se vayan al fondo, todas las que se hundan serán del mismo grupo.

    El refractómetro nos señalara en la escala su índice de refracción de 1,76 a 1,177, contra 1,92 a 1,98 del circón. Este índice no sirve para distinguirla de la almandina, por tener esta valores en parte iguales, dado que comprende desde 1,76 hasta 1,81; ni del piropo, con cifras de 1,74 a 1,76.

    Una sencilla lupa dicroscópica nos separara este caso de confusión, por tener el rubí un fuerte dicroísmo; el circón, débil, y la almandina, como el piropo y la espinela, carecen de dicroísmo. A falta de esta lupa, la confrontación de los datos de dureza y peso específico ayudan al refractómetro.

    El examen espectral, con líneas de sombras de absorción en el rojo y el azul, así como su gran banda absorbente del amarillo y gran parte del verde, nos cataloga el rubí fino. (Figura)

    Las inclusiones más comunes de los rubíes naturales están formadas por pequeños cristales de granos redondos de corindón, y como estas inclusiones son del mismo índice de refracción que los rubíes que lo contienen, son muy poco aparentes y no presentan relieves; otras veces estos defectos son de carácter líquido, y le dan un aspecto a los defectos del rubí cual si fueran señales de huellas digitales.

    Debemos llamar la atención sobre los reconocimientos de los rubíes, en que es muy difícil hallar en el mercado uno que sea puro cuando sobrepasa de 2 a 3 quilates, dato éste muy importante para su diferenciación con sus imitaciones.

    También hemos de hacer resaltar, que es de casi total aplicación cuando se consigna en la descripción de del zafiro azul (nada de extrañar), ya que , como conocemos, es el mismo corindón; es decir, la alúmina casi pura, cristalizada, amalgamada con oxido de hierro y en cuya proporción depende de sus tonalidades.

    Es dato también importante el poder hallar esa textura característica llamada “seda”, y para llegar a encontrarla en muchos casos precisaremos sujetar con los dedos la piedra para hacerla girar en diferentes direcciones , y pronto observaremos la finura del brillo que nos recuerda a una magnífica tela de seda, al igual que cuando nos referimos a esmeraldas de calidad extra, en su color, citaremos que su brillo y color sea cual un terciopelo de seda color verde, y decimos que es “aterciopelada.”

    El Sha de Persia poseía un rubí del grueso y la forma de un huevo de paloma. El Rey de Burmah ha poseído otro un poco mayor, y por ello tal soberano ha recibido el nominativo del “señor del rubí” De Europa, el más conocido y de gran tamaño, superior a los anteriores descritos, era propiedad del emperador Rodolfo II. La Corona de Francia poseía, en 1971, ochenta y un rubíes de gran valor.

    El famoso rubí “Príncipe Negro” tiene una historia ligada con la de España. De Oriente vino a España con tamaño cercano a los 5 ctms y en 1367 formaba parte del tesoro del rey de Granada, pasando luego al poder de Pedro el Cruel, quien se lo entrego al famoso “Legionario” Príncipe negro (hijo de Eduardo III de Inglaterra) en pago de la decisiva ayuda que aquel presto en la batalla de Nájera y así fue a la corona de Inglaterra.

    También se dice que Enrique V lució esta joya en su yelmo, el día de la batalla de Agincourt. En la corona de Carlos II hay un lugar, que por sus dimensiones, sólo pudo ser ocupado por esta pieza. Hoy puede admirarse en la corona imperial inglesa, que se utiliza en muy contadas ocasiones.

    Esta gema no está bien facetada y siendo su forma irregular. Tiene un pequeño orificio que quizá sirviera para colgarla del cuello o para sujetarla al turbante de sus primitivos poseedores. Hoy este pequeño orificio esta disimulado con un rubí del mismo color.

    Es curioso dar a conocer que cuando se hizo inventario de las joyas de la corona inglesa, se descubrió que el tan cacareado rubí era una “espinela roja”. Naturalmente quie su valor no se ve disminuido en este caso, ya que, al menos, para los ingleses, su valor romántico e histórico es imposible de traducir en equivalente monetario, este caso de confusión de gemas es reiterado en la historia de la antigüedad, por ello, cuando nos referimos a grandes tamaños se duda de su calificación

    Actualmente la colección de Pierpont Morgan que existe en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, contienen ejemplares bellísimos y de estimable valor.

    En el Museo del Louvre de París y en la sala central de Apolonio en una vitrina central existe “Costa Bretaña” rubí de 105 quilates legado por Margarita Foix a su Hija Ana de Bretaña, Claudia de Francia, hija de esta última esposa de Francisco I y el rubí entra entonces en la colección Real. Luis XV lo hizo tallar en forma de hexágono para su decoración de la orden Toisón de Oro.

    En general es una gema rara, y su producción mundial no es importante.


VALOR DEL RUBI.


    En los momentos actuales hablar del valor del una piedra tales como el diamante, esmeralda, zafiro y rubí, es problema de difícil solución por las muchas circunstancias que concurren en el mercado debido a la política interrogante e inestable mundial, que tan directamente repercute en lo económico.

    El Rubí transparente, de buen color y casi puro hemos dicho que es raro (y no decimos puro, porque ello entraña un casi imposible) cuando sus pesos sobrepasan los tres quilates, tienen un gran valor.

    De las piedras preciosas hay que considerar a esta variedad del corindón cuando se trata de un bello ejemplar a precio superior al brillante y aún superarlo a la esmeralda, es decir que entendemos que la piedra es de más valor mundial y un ejemplar de más de 15 quilates es una rareza.

    Sin embargo, los rubíes pequeños tienen valores muy inferiores a los brillantes, y su empleo es grande en joyería, cuando sus pesos oscilan entre 0,05 ct. De quilate a 0,50 quilates, ya que se emplean en sortijas broches, orlas, piezas artísticas, muchas veces formando un cuajado de rubíes y más frecuentemente todavía como pétalos de flores y alternando en pulseras de brillantes, de las llamadas “riviere” y que por el contraste del rojo de rubí con el blanco del brillante beneficia a ambas piedras preciosas.

    Es la India hoy en día, la que proporciona gran número de rubíes de pequeños tamaños y a precios muy asequibles, si bien es verdad que su tallado no es muy perfecto pero para la joyería corriente tiene mucho mercado.

    Es Italia uno de los países más consumidores ·pues como posee una importante industria de fabricación de artículos en oro, principalmente en la zona  de Alexandria, Valenza, Milán, estos fabricantes suelen hacer casi todos sus trabajos en series, produciendo miles de piezas, y es frecuente que el oro se combine con el rubí y el zafiro, de ahí el gran consumo, máxime cuando es país exportador de la joyería en grandes proporciones.

    Las calidades más frecuentes empleadas son de rubíes no de color intenso, que por ser pequeños, de 0,05 a 0,30 quilates, sus precios oscilan entre 20 a 50 Euros el quilate, depende de su mayor o menor o menor intensidad de color.

    Dado el gran valor de esta gema, se ha intentado suplantarla con otras naturales parecidas, con cristales coloreados y por piedras sintéticas.


EL RUBI ANTE LAS PIEDRAS DE POSIBLE CONFUSION.


    La espinela, que nos da un color rosáceo vivo. Algunas veces rojizo; su peso específico es de 3,52 a 3,71; monorrefringente; dureza, 8 (y también destellos azulados); índice de refracción, 1,71 a 1,72.

    El Granate nos muestra un color rojo bruno, rojo violeta; es también monorrefringente, con un peso específico aproximado de 3,80 a 4, pues depende de las diferentes clases de su origen: de Ceilán, de Arizona, del Colorado, del Cabo; e igualmente su índice de refracción varia entre 1,78 1 1,81, y su dureza es de 7 a 7,25.

    El circón de color rojo, anaranjado o bruno, es birrefringente, con una dureza de 7,5; peso específico, 3,90 el  amarillento y 4,82 el de color bruno, e igualmente varían los índices de refracción, siendo el primero de 1,92 y el segundo de 1,98.

    Topacio color rosáceo, color muy vivo, y al dicroísmo nos da violeta y amarillo. Su peso especifico, de 3,40 a 3,65; es birrefringente, y su dureza, 8 y se le denomina vulgarmente “Rubí del Brasil”

    Turmalina, color rosáceo, color muy vivo, y al dicroísmo nos da color rosáceo brillante mezclado con negro, que es su característico dicroísmo , dándonos el peso específico de 3,2 en el rojo y 3,6 en el negro, y su índice de refracción es de 1,62 y 1,65, respectivamente, influyendo también en la dureza , que es de 7 y 7,5; es birrefringente.

    El Cuarzo de color rosáceo, inclinado a violeta y rosa anaranjado llamado vulgarmente “Rubí de Bohemia”, con un peso muy bajo: 2,65; birrefringente; índice de refracción, de 1,54 a 1,55, y una dureza de 7.

    El rubí reconstruido o científico mediante el empleo de rubí natural finamente pulverizado y fundido en horno con sopletes oxidricos especiales.

    Este mismo horno, se emplea para la confección del sintético colocando en la tolva alúmina pura, con ciertas cantidades de colorantes según se quiera imitar el rubí, el zafiro, la esmeralda u otras piedras, pero todas las obtenidas por este procedimiento muestran ante el microscopio o la lupa potente, unas líneas curvas indicativas de cómo se han ido formando por la agregación en capas horizontales, y una burbujas negras. El color suele ser muy uniforme, pero puede presentarse en bandas y zonas de varía intensidad.

    El nuevo procedimiento de fundición mencionado en la esmeralda y que se explica en su capítulo, presenta una masa de forma algodonada y arrugas, careciendo de líneas curvas.

    Los rubíes finos pueden mostrar bandas de distinta intensidad de color y líneas rectas, pero otras se presentan cerrando los lados de un polígono hexagonal; por tanto, cada uno de los seis lados se une a los colaterales en ángulo de 120º, siendo este el dato de mayor precisión para fijar la autenticidad, si bien hemos de tener en cuenta que no todos los rubíes dejan ver estas bandas o líneas hexagonales.

    Nos ayuda mucho a reconocer la piedra sintética de la natural en su aspecto exterior; los rubíes sintéticos nos muestran con frecuencia en la unión de sus facetas de lapidación que tienen frecuentes pequeñas roturas debido al rápido lapidado industrial, por ser trabajada con poca atención, ya que su precio de mercado es bajo.

    También la resistencia a la ruptura es más elevada y más regular que las naturales.

    Las grandes piedras son talladas cómodamente al eje de la materia bruta, y en esta posición el eje óptico es más o menos paralelo a la faceta, y el fenómeno de dicroísmo que se observa a través de la tabla es normal

    El color de las sintéticas, como hemos dicho, tiende más al rojo anaranjado, mientras que las naturales al violeta; ello se explica en cierto modo debido al cromo, que en las sintéticas tiene más cantidad que en las naturales.

    Y finalizamos estas consideraciones recordando siempre que por medio del microscopio nos facilita ver todas estas irregularidades, permitiéndonos ver, sobre todo, el color, que en las sintéticas es más uniforme, y en las naturales, más gama de colores dentro de la misma piedra, y con ver su cristalización de curvas en la sintética y de estrías entrecruzadas de la natural, con sus características inclusiones, tenemos medios más que suficientes para su total diferenciación.

    Por acuerdo de la B.I.B.O.A, no puede darse el nombre de rubí bajal, o rubí espinela, a la espinela roja o rosa; rubí del Brasil, a un topacio rosa; rubí de Siberia, a la turmalina roja; ni recurrir a los nombres de “rubí de Adelaida”, de “Arizona”, de “Ceilán”, del “Cabo”, etc., cuando la gema sea un granate.


EL RUBI FALSO.


    Existen varias formulas que nos dan la imitación al rubí; unas, mezclando oxido de cromo al silicato de aluminio y magnesio, dando hasta un peso específico de 3,25, y una dureza de 5,5 a 6; una formula de éxito es la siguiente:


Strass

 

 

 

 

480 Partes

Permanganato potásico

 

 


 

 

10 partes

Oxido de hierro

 

 

 

 

10 partes

Sulfuro de oro

 

 

 

 

10 partes

Calcio

 

 

 

 

10 partes

Cristal de Roca

 

 

 

 

60 Partes

 
 

TABLA PARA LA IDENTIFICACION DE LAS PIEDRAS DE COLOR ROJO EN RELACCION CON EL RUBI.


Piedra

Dur.

P.E.

I.R

B.R

Dicroísmo

 

 

 

 

 

 

Rubí

9

3.99

1.76-1.77

0.008

fuerte

Piropo

7 1/4

3.7-3.9

1.74-1.76

carece

carece

Almandina

7.5

3.9-4.2

1.74-1.81

carece

carece

Circón

7.5

4.69

1.92-1.98

0.059

débil

Turmalina

7-7.5

3.04-3.06

1.63-1.65

0.018

fuerte

Espinela

8

3.60

1.72

carece

carece

Topacio

8

3.53

1.61-1.62

0.010

medio

Cuarzo

7

2.65

1.54-1.55

0.008

débil

 

Prólogo
Indice
Bibliografia
Formulario de Contacto
Localización y Mapa